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Érase una vez en una dinastía tejana

Érase una vez un hombre con una idea brillante. James Naismith trajo el baloncesto para, como casi cualquier invento, hacer la vida (lúdica) más fácil a las personas. Para que tuvieran algo con lo que entretenerse. Para que tuvieran algo con lo que, algún día y él sin saberlo, ser grandes, prácticamente legendarios. Ni el propio Naismith pensaría por aquel entonces que en pleno siglo XXI en el planeta basket se hablase de la mejor liga de SU deporte, y por ende del de todos los que lo practican, ven, sufren, disfrutan, viven y se apasionan.

En éstas que érase también una vez una franquicia situada en el Estado de Texas. Uno de esos conjuntos que nacen en la sombra, sin importancia. Sin apenas hacer ruido, fuera de los focos. A la sombra de las luces más cegadoras y míticas de Boston Celtics o de New York Knicks. Nacido, incluso, para otra liga como la ABA con el nombre de Dallas Chaparrals. Todo un patito feo que en lo menos que pensaba era en hacerse cisne. Algo más de 30 años pasaron hasta que San Antonio Spurs, como franquicia, comenzó a funcionar oficialmente en lo que es la NBA. Y fue todo un hombre de hielo, George Gervin, el que con su juego y su importancia hiciera pensar que San Antonio estaba obligada a crear una sagrada historia en la liga.

Y por esa «obligada historia sagrada» para crear, nadie mejor que la propia madre patria para facilitar esa leyenda. David Robinson, procedente de la Marina de Estados Unidos, demostró que había vida después de Gervin. Que San Antonio Spurs tenía un derecho a reclamar un trono en la NBA. Pero que, como casi cualquier anillo, no iba a ser sencillo, aunque contar con un jugador como David daba altas expectativas. Aún así, hacía falta algo más para que el patito feo, ya sí que sí, comenzara a pensar que era capaz de ser un cisne en el mayor de los lagos lúdicos.

Por eso la madre patria, que era tan sabia, volvió a facilitar la labor. Desde la Academia de Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos llegó Gregg Popovich. Algunos le consideran un gran entrenador. Otros destacan de él su extrema frialdad con determinados jugadores. Otros, incluso, critican su trato con la prensa. Pero todos sin distinción le consideran un genio en los banquillos. Probablemente uno de los 3 mejores entrenadores que ha tenido la historia de la NBA (Red Auerbach y Phil Jackson son, por importancia y número de anillos conseguidos, obligados en los primeros puestos). Desde que Gregg cogiera el equipo, allá por 1996, San Antonio solamente faltó ese año de su debut a los Playoff. Ninguna otra temporada de las que vinieron, desde que Pops cogiera el timón del equipo, faltaron a su cita de postemporada para aspirar al título. 17 años seguidos acabando con un porcentaje superior en victorias al 60% y con, mínimo, 50 partidos de 82 ganados (exceptuando el anillo del lockout).

Pero para esa Santa Trinidad faltaba un elemento más. Uno que contrajera matrimonio fiel hacia el éxito del baloncesto. Desde Íslas Vírgenes, esta vez no fue la madre patria la que quiso que se juntasen. Esta vez fue el destino. Érase una vez un afable nadador al que la historia quiso dar un giro en su vida. Tim Duncan, desde la Universidad de Wake Forest, juró amor eterno a una franquicia y a una persona. Gregg Popovich y Tim Duncan se juntaron en 1997… y desde entonces no se han vuelto a separar. Ni en lo bueno… ni en lo malo.

Juntos han hecho que se cayeran cimientos de fe y hormigón para lograr el éxito. Cimientos clásicos, como en la temporada del lockout ante los New York Knicks de Latrell Sprewell. Cimientos de coraje, como los Nets de Jason Kidd y Kenyon Martin. Cimientos de chicos muy muy malos, como los aguerridos Detroit Pistons de Larry Brown. Cimientos de historia, como la abultada victoria por 4-0 ante los Cleveland Cavaliers de «El Elegido», LeBron James. E incluso, han llegado a tumbar los cimientos más difíciles. Aquellos en los que el rival está consagrado y creado para ganar. Aquellos en los que la franquicia a las que se enfrenta congrega a 3 de los mejores jugadores del planeta. Aquel cimiento ante los Miami Heat de Pat Riley revitalizados. 5 cimientos derrocados que han supuesto 5 anillos en 47 años de existencia. La tercera franquicia en el baloncesto más laureada de Estados Unidos.

Y, por último, érase una vez la belleza. El arte. Aquella expresión ejecutada por el ser humano mediante cualquier medio positivo con el fin de agradar a quienes lo contemplan. Así ha sido siempre el baloncesto de San Antonio Spurs. Su último anillo concretamente fue una oda a la perfección baloncestística. Al arte de jugar en equipo. Una poesía para el alma más nostálgica y artística. Un dulce postre para el paladar más exquisito del deporte de la canasta.

Cuando James Naismith inventó el juego de la canasta, seguramente que no pensaba en San Antonio Spurs. Aunque quizá tal vez pensase que alguien, algún día, magnificaría ése deporte que creó.

Ésta es la historia de una dinastía tejana. Aquella que empezó sin nada. Aquella que fue paciente. Aquella que quiso triunfar con unos valores. Aquella que, a fuerza de embellecer el deporte, conquistó a los corazones más pros del espectáculo, los más reticentes de la mezcla europea. Incluso aquellos corazones rivales. Aquella dinastía que quiso tener un hueco en los anales de la NBA empezando por lo más humano y más humilde.

San Antonio Spurs ya ha escrito su historia por siempre, y su leyenda ya nadie se lo quitará.

Ésta la historia de «Érase una vez en una dinastía tejana».

 

La sublimación de un estilo

San Antonio conquista el anillo culminando una obra maestra del baloncesto, con un juego de espacios, basado en el pase y la solidaridad. Miami se vio incapaz de frenar a un equipo que se ha mostrado netamente superior a lo largo de las Finales. Kawhi Leonard se llevó el MVP más joven desde Magic en 1980.

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Resulta complicado no empatizar con San Antonio Spurs. Su pureza baloncestística, cuyas líneas maestras vienen definidas por la búsqueda del hombre libre para generar lanzamientos lo más cómodos posible, ha alcanzado el apogeo en estas Finales. Porque lo venían mostrando a lo largo de toda la temporada, a lo largo de los últimos 5-6 años, pero el grado de infalibilidad ante Miami Heat ha sido excesivo; en ocasiones, obsceno. Todos suman, todos aportan. Este modo de vida cuasi comunista implantado por Popovich ha entrado la historia, perfeccionado desde el anillo de 1999 hasta hoy, hasta el 4-1 endosado de LeBron James y compañía, vengando así lo ocurrido la temporada pasada.

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La enésima sinfonía

Nueva exhibición de San Antonio, que vence a Miami por segunda vez consecutiva en el American Airlines Arena y se pone a una victoria del anillo. James tiró del carro pero estuvo demasiado solo.

Patty Mills y Tony Parker, claves en este Game 4. FOTO: Milenio

Mills y Parker, claves en este Game 4. FOTO: Milenio

Sonido de trombones y timbales. Se avecina una orquesta, perfectamente afinada, con violines y trompetas, dispuesta a interpretar cualquier pieza, ya sea lenta y melódica o intensa y agresiva. Con el director Popovich al mando y una pléyade de músicos de la más alta estirpe, los San Antonio Spurs están dando una auténtica lección de baloncesto, con los orgásmicos partidos 3 y 4 en Miami como punto álgido dentro de esta histórico maridaje de conceptos baloncestísticos.

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Excelencia inalcanzable

Una primera parte excelsa de San Antonio lastró para el resto del partido a Miami, que nunca pudo remontar. Spurs retomó su fluidez de juego con Kawhi Leonard como gran valedor, quien realizó el mejor partido individual de su carrera.

Kawhi Leonard fue el gran protagonista. FOTO: nba.com

Cuando llega el tercer partido de unas Finales y el resultado hasta el momento es de empate a 1, la trascendencia del choque aumenta todavía más si cabe. Solamente aquel que pierde este round en esas circunstancias ha ganado el anillo en menos del 20% de las ocasiones. Y tras ver la sufrida victoria de los de Spoelstra en el AT&T Center, la serie se inauguraba en su cancha con el mejor de los síntomas. Sin embargo, estaba claro que San Antonio no había entregado el hacha de guerra ni mucho menos. No obstante, un asunto era disputar los partidos en cancha ajena y otra muy distinta rozar una inesperada excelencia nunca vista en unas Finales. Fue inalcanzable (y “una locura, irrepetible”, tal y como dijo Popovich) para cualquier equipo que lo hubiera intentado. Demasiado, incluso, para el defensor del anillo: Miami Heat.

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Imposición de ley natural

Miami dictó su estilo de juego arrebatando el factor cancha a San Antonio. Los visitantes usaron sus mejores armas con un superlativo LeBron James a la cabeza. Los de Popovich fallaron en los tramos más decisivos del encuentro sin llegar a ser ellos mismos.

LeBron James fue trascendental para su equipo con 35 puntos. Foto: nba.com

El segundo partido de las Finales en el AT&Center empezó con dos incógnitas bien resueltas: la temperatura óptima regresó al pabellón tras el arreglo en el aire acondicionado y LeBron James ya no tenía ningún síntoma de calambres: estaba en perfecto estado. Tanto, que fue la figura indispensable para que los de Florida se adjudicasen el factor cancha consiguiendo una victoria en terreno tejano.

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Problema eléctrico

Los calambres de LeBron James y el fallo en el aire acondicionado del AT&T Center acaparan las noticias del primer partido de las Finales. Pero hay mucho más.

LeBron se retira lesionado. FOTO: The Guardian

LeBron se retira lesionado. FOTO: The Guardian

El global del encuentro resultó ser, sencillamente, apasionante. Unos y otros intercambiaban golpes sin parar, aprovechando las debilidades del rival y explotando al máximo su potencial. Por ejemplo, la salida de Ginobili en el primer cuarto permitió a los Spurs coger ventajas. Los primeros 12 minutos finalizaron con un 4/6 en triples y 12 puntos de banquillo para San Antonio, por cero de Miami. Las faltas (y el desquiciamiento) de Chalmers lastraban la dirección y la fluidez ofensiva visitante.

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Previa Finales NBA 2014

Miami Heat at San Antonio Spurs NBA MatchupSan Antonio Spurs contra Miami Heat. Con ligeros matices en plantilla y en situación del equipo, la NBA se prepara para reeditar el enfrentamiento por el anillo que ya vivió en 2013 y que no dejó indiferente a nadie. Con el factor cancha a favor de los tejanos y un equipo que puede presumir de unidad y del mejor banquillo en la liga, San Antonio se prepara para paliar el mal trago que tuvo que sufrir la temporada pasada por estas fechas. Enfrente tendrá a Miami Heat, un equipo que progresivamente ha ido mejorando en su juego hasta el día de hoy y que actualmente se encuentra en un momento excelso. El estado de forma de su Big Three ha alcanzado la cúspide y los «secundarios» han aparecido y demostrado que pueden ayudar perfectamente a sus estrellas.

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Lista rookies-sophomores All-Star 2014

teamshaq-vs-team-chuckEl Shaq Team y el Chuck Team ya tienen puestos los ojos en los jugadores que estarán disponibles para su elección el próximo 6 de febrero. Ese día, Shaquille O´Neal y Charles Barkley celebrarán su particular Draft e irán conformando sus equipos de entre estos nombres:

Michael Carter-Williams (Philadelphia 76ers), Trey Burke (Utah Jazz), Victor Oladipo (Orlando Magic), Kelly Olynyk (Boston Celtics), Steven Adams (Oklahoma City Thunder), Giannis Antetokounmpo (Milwaukee Bucks), Mason Plumlee (New Jersey Nets), Pero Antic (Atlanta Hawks), Tim Hardaway Jr. (New York Knicks)

Damian Lillard (Portland Trail Blazers), Anthony Davis (New Orleans Pelicans), Andre Drummond (Detroit Pistons), Harrison Barnes (Golden State Warrios), Bradley Beal (Washington Wizards), Dion Waiters (Cleveland Cavaliers), Jared Sullinger (Boston Celtics), Jonas Valanciunas (Toronto Raptors), Terrence Jones (Houston Rockets)

Nueve rookies y nueve sophomores que se mezclarán para formar los ya famosos «Team Shaq» y «Team Chuck».

Lo mejor de 2013

Lebron James– LeBron James: Ha sido el MVP de la temporada regular, de las Finales y ha conseguido su segundo anillo. Además, ha comenzado la temporada con un nivel que podría colocar a su figura dentro de la leyenda. Claro dominador del 2013 y va camino de serlo en el año venidero. El jugador total, el más dominante del mundo, quien se atreva a discutir su reinado saldrá escaldado.
El coleccionista de títulos y galardones individuales aún tiene hambre. El “three-peat” es el objetivo y alcanzar la figura de su idolatrado Michael Jordan aún es posible, al menos en cuanto a números. Acaba de cumplir 29 años, se encuentra en el mejor momento de su carrera y está, sencillamente, imparable.

Spurs_white_grp_SEALE– San Antonio Spurs: Nunca dejan de sorprender. Llegaron a las Finales y estuvieron a menos de un minuto de proclamarse campeones de no ser por el triple de Ray Allen en el sexto partido. La pizarra de Popovich, su inteligencia y la de sus jugadores siguen ofreciendo lecciones continuas durante los partidos y nada hace indicar que en 2014 esta dinámica puede cambiar.
El último reducto del baloncesto puro en la NBA sigue dando alegrías a San Antonio, algo que lleva haciendo desde que consiguiera su primer anillo en 1999. Duncan, Ginobili y Parker se han ganado un sitio en los corazones de los aficionados tejanos y aún tienen esa penúltima oportunidad para cerrar el círculo y conseguir el quinto título para la franquicia.

George– Paul George: Se hizo con el premio a jugador más mejorado pero no ha dejado de evolucionar hasta el último día del año. Y lo seguirá haciendo. Se ha echado a la espalda al mejor equipo defensivo de la liga y es la gran sensación, reflejando esta importancia en los votos populares del All-Star. Ha llegado al Olimpo de la NBA y no tiene pinta de que quiera abandonarlo.
El salto cualitativo que ha dado Paul George, tanto en el aspecto individual como lo que aporta a Indiana es espectacular. El crecimiento de ambos, que viene de la mano, ha sido un crecimiento basado en el trabajo, en las cosas bien hechas y en el sufrimiento para superar todos los obstáculos que les han ido presentando.

Durant– Kevin Durant: Sufrió la ausencia de Russell Westbrook en los pasados Playoffs pero, aun así, logró alcanzar las Semifinales de Conferencia peleando contra los Grizzlies. Hasta la lesión de su compañero, KD35 estaba encaminado a obtener su primer anillo gracias a una temporada absolutamente brutal, discutiendo el MVP, aunque no en las votaciones, a LeBron.
Lo mejor de todo es que, con la nueva campaña iniciada, el nivel de Durant no ha bajado, sino todo lo contrario. Es el mejor anotador del mundo, pudiendo tirar y convertir desde casi cualquier posición, su evolución hacia la generación de juego se ha consumado y, si bien su equipo parece un escalón por debajo que Indiana o Miami, individualmente estamos ante la temporada del MVP para Kevin Durant.

Los bases que van a dominar la liga en los próximos años: Kemba Walker, Jeff Teague, Ricky Rubio, Kyrie Irving, Jrue Holiday, Stephen Curry, John Wall, Brandon Jennings

– Generación Base: Kyrie Irving, Stephen Curry, Damien Lillard, John Wall, Brandon Jennings, Ricky Rubio, Jeff Teague, Kemba Walker y Jrue Holiday, a los que hay que sumar los rookies Michael Carter-Williams o Trey Burke. Todos ellos van a dominar los próximos años en la NBA y componen una camada cargada de talento desde el puesto de base. Son ellos los que van a “jubilar” a hombres como Tony Parker, Deron Williams o Chris Paul y tiene pinta de que van a hacerlo, aunque llegar al nivel de esta terna será tarea complicada, pues deben conseguir guiar lejos a sus equipos en Playoffs y estar arriba en los premios individuales de final de temporada.
Muchos partidos de temporada regular de la NBA son digeribles gracias a que podemos ver el talento de Irving, Curry, Lillard y compañía que, además, se están instalando, progresivamente, en el estrellato de la liga. Será interesante ver hasta dónde llega toda ésta generación en los próximos años y, ya en 2014, muchos de ellos acapararán muchas portadas.

Harden– De promesa a estrella: Algunos ya han sido mencionados, como Stephen Curry, Damian Lillard, Kyrie Irving o el propio Paul George. En este escalón debemos encuadrar a James Harden, que ha pasado de ser un sexto hombre en Oklahoma a ser el indiscutible referente de Houston y que se ha instalado dentro de los mejores de la liga.
“The Beard” ha demostrado sobradamente que es capaz de ser el líder indiscutible de un equipo y de llevarlo a las primeras posiciones de la complicada Conferencia Oeste. Su crecimiento estadístico ha sido palpable y las sensaciones que trasmite dentro de la pista no han hecho sino confirmar lo que apuntan sus números, incluso más.