Sueños púrpura y oro para crecer

La histórica franquicia californiana, y segunda más laureada en la historia, atraviesa por claros momentos de reconstrucción que tienen visos de despegue. Los Ángeles Lakers, otrora “la” franquicia de Kobe Bryant, empieza a vislumbrar un futuro que, desde hace años, parecía haberse estancado (deportiva y económicamente).

Actualmente los de púrpura y oro viven su momento JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). Nocgauuvpw8aaa_lo sabemos si lo suficientemente preparados como para afrontar el duro Oeste, pero lo que está claro es que la ambición, el físico y la cabeza va a estar puesta en la mejora continua.

Ya dieron un paso de gigante trayendo a un entrenador que verdaderamente quiere hacer algo grande (contar con Luke Walton tras estar al servicio de los mejores Warriors de la historia es todo un lujo). Y con jugadores que su juventud, potencial y desarrollo está fuera de toda duda (Ingram, Randle, Russell, Clarkson).

Por ello, ha llegado el momento en que verdaderamente Los Ángeles Lakers sueñen que puedan hacer algo grande. Russell y Young, dos de sus estiletes, creen que los playoffs son alcanzables. Y por ahí se empieza a construir un sueño para seguir creciendo (y por el juego, entre otros diversos factores, claro).

Comienzo destacado: con una media de 10 partidos jugados se puede decir que Lakers es equipo de playoff. Y hace ya un mundo que esa situación no se veía por ningún lado. Su acertado inicio está dando de qué hablar, aunque solamente sea por ese momentáneo 8º puesto. El sueño de permanecer por esa zona lo tienen, y lo que es más importante: se lo creen. Este inicio refrenda una intención clara de ser equipo de postseason para este año. Incluso se permitieron el lujo de sobreponerse a Golden State Warriors.

El quinto mejor en anotación: actualmente la franquicia californiana es una máquina de 393lakers-timberwolves-basketballanotación, solo superado por Warriors (actual subcampeón), Hawks (segundos en el Este), Blazers (con las metralletas Lillard y McCollum) y Cavs (actual campeón). Con una media de 108’6 puntos por partido, Lakers destaca por ser un equipo eminentemente ofensivo, en el que su mayor “debe” se sitúa en el aspecto defensivo. Es un principio saber dónde está el acierto y dónde está el fallo para seguir adelante.

Misma ambición para todas las edades: que alguien le diga a Calderón o a Huertas que, pese a la edad, no tiene ganas de anillo. Es evidente que los jóvenes quieren ganarlo cuanto antes para seguir sumando, y los mayores para no perder su tren de los deseos de ponerse en el dedo el bien más preciado en este mundo del baloncesto. Desde los 37 años de World Peace hasta los 19 de Ingram. Veteranía y juventud equilibran la balanza en la dura Conferencia Oeste donde será caro el puesto de luchar por una plaza de playoff. La ambición, pese a las disparidades en los años, queda en un mismo nivel.

Lejos de casa, la tarea pendiente: pese a los pocos partidos, el rendimiento lejos del Staples está siendo notorio con respecto al ofrecido en su pabellón. 3 victorias por tan solo 1 derrota junto a su público, mientras que en otros pistas el balance se extiende hasta las 4 derrotas. Será conveniente no crear lejos de casa esa dinámica negativa para que puedan rozar el, de momento, sueño marcado de entrar en playoff.

hi-res-05b9912596b7e8a869045f57fd43f576_crop_northEntrenador adaptado a las circunstancias: joven, como gran parte de la plantilla angelina. Con nociones profundas de baloncesto (lo mamado por parte del padre, Bill, y lo vivido como jugador en la franquicia y como entrenador en los Warriors), con renovadas energías para hacerse cargo de un proyecto de futuro y con la ilusión de llevar y mejorar cada día. Luke Walton se adapta a los requisitos que pide Lakers, y Lakers ve en Luke el entrenador para que todo progrese (él y la franquicia).

Sorpresas con espectáculo: pocos serían los que esperaban esta situación de la franquicia tras 10 partidos jugados. Las sensaciones son buenas, alguna victoria ya de nivel (como la conseguida ante los subcampeones) e incluso coronarse en los highlights, como Larry Nance Jr. No es de extrañar teniendo el padre que tiene (el primer campeón del concurso de mates en la historia de la NBA) y considerando su físico y potencia. Unos pequeños condimientos que harán de Lakers, ya solo por su inicio fulgurante, un equipo a seguir con detenimiento.

Si todos estos factores están presentes a lo largo de la temporada, no hay duda de que Lakers puede luchar como equipo 8º en el Oeste (sorprendentemente para la gran mayoría con este inicio). No obstante, hay que ser cauteloso: quedan 72 largos encuentros y las lesiones (toquemos madera) en la NBA causan estragos. Y conviene recordar otro factor: el año pasado fueron el segundo peor equipo de toda la liga (17 victorias), solo por delante de los tormentosos Philadelphia 76ers.

Veremos si pese a estos peligros, la franquicia angelina consigue crecer. Y crecer, siempre, en base de sus sueños. De momento, todo apunta a que mejorarán logros y sensaciones del año pasado. Y por ahí se empieza a creer, soñar y crecer.

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